LAS DISTINTAS CORRIENTES MACROECONÓMICAS

Diferentes suposiciones matemáticas y humanas arrojan resultados opuestos

La población general desprovista del conocimiento necesario puede impresionarse fácilmente por una demostración matemática hecha con algunas letras griegas por cualquier economista o showman de renombre. Sin embargo, es importante entender que las matemáticas son un instrumento sometido a las suposiciones del modelo. Las suposiciones son una obligatoriedad, pues existen comportamientos humanos imposibles de modelar, especialmente en el estudio macroeconómico, el cual está sometido al comportamiento de miles de personas. TODO RESULTADO TEORICO DE LA CIENCIA MACROECONOMICA ES PRODUCTO DE SUPOSICIONES INICIALES. Es decir, al apoyar una ideología, usted acepta creer en una suposición.

A continuación, les explicaremos las suposiciones que vienen detrás de la matemática en las corrientes macroeconómicas más conocidas. Invitamos a nuestro estimado lector a posicionarse luego sobre lo que estas suposiciones dirían sobre las sociedades humanas. Pues, la naturaleza del humano es una discusión filosófica sin fin, y probablemente sin respuesta.  En fin, estas teorías son explicativas del funcionamiento de la economía de mercado.

Las teorías Macroeconómicas

Las principales suposiciones de la macroeconomía clásica, de las cuales decorren sus resultados matemáticos fundamentales son que la oferta crea la demanda (ley de Say, 1803[1]) y que los precios se ajustan rápidamente a las cambiantes condiciones. En ese marco, el consumo responde a estantes llenos, y no los estantes llenos a las ganas de consumir. Los avances tecnológicos no responderían a necesidades del consumidor, sino que el avance creó una necesidad de consumo que no sabíamos tener. No es una teoría descartable, pues quien trabaja en marketing se dedica en parte a acumular porciones del mercado, pero también a agrandarlo. Si la oferta crea la demanda es necesario minimizar los impuestos a la producción para permitir a las empresas hacer girar la economía.

Como se imaginarán la macroeconomía es un tema del que se han escrito miles de libros académicos, por lo que es imposible enumerar aquí todos los resultados que arrojan estas condiciones. Sin embargo, la idea más general es que los mercados desregulados son capaces de crear su propio consumo mientras los precios se van ajustando solos, por lo que la intervención del gobierno seria causa de las fallas de mercado y su política monetaria la principal razón de la inflación, así Poole (1994)[2] muestra una fuerte correlación entre moneda e inflación entre 1970 y 1990 para todos los países disponibles en las estadísticas del banco mundial.

La escuela austriaca liderada por el premio nobel de 1984, F. Hayek, llegaba a conclusiones parecidas con métodos diferentes. En efecto, preferían el razonamiento lógico sobre los modelos matemáticos, juzgaban la economía como el resultado de los movimientos individuales. Hayek era un austriaco moderado pues promulgaba la presencia del estado como proveedor de un marco regulatorio mínimo, así como de bienes públicos como la educación[3]. Sin embargo, hoy en día los mayores seguidores de esa corriente predican el anarcocapitalismo y la inexistencia de monopolios naturales en mercados desregulados (negación de la realidad que analizaremos en otro día). La mayor victoria en la práctica de estas dos ideologías mayoritariamente apoyadas por la escuela de Chicago fue liderada por el conocido premio nobel Milton Friedman aconsejando a Pinochet durante la dictadura liberal en Chile. Por otro lado, el premio nobel Krugman supone que la popularidad de estas teorías que llama de “ofertistas” se debe a que son beneficiosas a las elites y son atractivas por su simpleza, pues en economía, si bien no todos estudian, todos quieren o deben posicionarse[4].

Cabe en este punto recalcar, que cuando el comportamiento libre de los agentes está condicionado por medidas que generan miedo en la población, es mucho más fácil manejar una economía.  No tomen esto último como critica del modelo liberal clásico, pues la belleza de la economía reside en que no tiene una verdad única. Según el reconocido economista chileno Ffrench-Davis (2017)[5] (si, con dos efes), la liberalización de entre 1974 y 1979 llevo a dicho país a importar mucho más de lo que se exportaba, afectando así el valor de la moneda a través de la balanza de pagos. Para remediar eso, impusieron un arancel uniforme que llego hasta el 35% en 1984, y que decreció hasta el 11% en 1991. Ese arancel permitió equilibrar la balanza de pagos y dar al productor chileno una oportunidad de competir con la oferta externa hasta mejorar su propia productividad. Una medida que encarezca el valor de las importaciones de esa forma habría sido fuertemente impopular en democracia.

En contraste, la economía keynesiana propone que la demanda es quien crea la oferta y que los precios demoran en ajustarse a nuevas condiciones, lo que señala como consecuencia fundamental que los mercados necesitan de estímulos de demanda a través de la inversión pública, la cual tiene un efecto multiplicador dependiente de cuanto consumen y cuanto ahorran los hogares. Keynes da el ejemplo de que, escondiendo una maleta de dinero, se creará mayor riqueza por la búsqueda de ese dinero que por el contenido de la maleta, por tanto, para salir de las crisis el estado debe generar demanda la cual generará oferta.   La supuesta inflexibilidad de los precios (es decir no se ajustan inmediatamente a nuevas condiciones) le dará eficacidad a la impresión de moneda, pues sus efectos en el consumo serían sentidos antes que la inflación. Vogel (1974)[6], mostró que, en 16 economías de América Latina, entre 1950 y 1969, hubo cambios proporcionales en la inflación en los dos años siguientes a la impresión de moneda.

El mayor reconocimiento que tiene esta teoría en la práctica viene de Estados Unidos tras la crisis del año 1929, donde recuperaron el crecimiento a través del “New Deal” que implanto Roosevelt. Tras la primera guerra mundial, Keynes alegó que las consecuencias económicas del tratado de paz punitivo para Alemania serian devastadoras[7]. La segunda guerra mundial fue prueba de eso, causando que sus consejos fueran escuchados tras esta. Estados Unidos contribuyó fuertemente a la reconstrucción de Europa a través del Plan Marshall, el cuál consistía en dar dinero para apoyar la política pública, el requisito, sin embargo, era que los países quiten las barreras al comercio y se liberalicen.

De esta forma la reconstrucción de las potencias europeas vino impulsada por políticas keynesianas de inversión pública, que liberalizarían los mercados mundiales y, consecuentemente, potenciarían la globalización de los mercados. El colmo de la ironía vendría siendo que el Plan Marshall fue usado también para evitar la propagación del comunismo en Europa, mientras en nuestra región cada vez que se intentó políticas del corte del Plan Marshall, estas fueron tachadas de comunistas[8]. En fin, ambas teorías continúan evolucionado y arrojando nuevos paradigmas como el de “los ciclos de negocio reales” y el “nuevo Keynesianismo”, basados siempre en los mismos supuestos del individuo racional.

Existe un tercer enfoque para el estudio macroeconómico denominado de estructuralista en el que la economía es el resultado de seres sociales que se organizan como actores colectivos, y las economías nacionales no son independientes ni equivalentes. Tanto las estructuras del estado como las instituciones vendrían siendo el resultado de un proceso histórico, el cual habría favorecido a las naciones del centro. La diferencia fundamental radica en la suposición de que los individuos también se mueven como colectivo[9], además de un sujeto racional, el hombre es un sujeto social. Y claro, eso cambia todas las implicaciones, de ahí que se ven obligados a agregarle más perspectivas a la lógica de la economía internacional. En los círculos académicos la tachan de “macroeconomía heterodoxa” como contraria a la “ortodoxa”.  Una crítica fundamental de los heterodoxos es la interpretación clásica del mismísimo Adam Smith que hablaba de LIBERTAD DE COMERCIO, o sea intercambiar con el país que ofrezca los mejores términos, como LIBRE COMERCIO, o sea ausencia de proteccionismo, es decir OBLIGACIÓN de ofrecer los mejores términos[10].

Luego, existen también ciertas diferencias en el enfoque de estudio, pues usa los modelos matemáticos, pero no los considera una verdad única, considera que estos pueden llevar a una simplificación excesiva, que encima parece más compleja en el papel. En efecto, los modelos matemáticos permiten captar mecanismos aislados, pero no pueden captar todos los mecanismos al mismo tiempo. Tendrían que modelar el comportamiento de cada porcentaje de la sociedad, y luego modelar sus incoherencias en el tiempo. Siendo la economía una ciencia que busca entregar políticas que mejoraran nuestro bienestar a partir del libre albedrio, la aplicación rígida de las matemáticas se presenta como un riesgo, pues podrían terminar adaptando el comportamiento de las personas a sus suposiciones, pues adaptar las matemáticas a las personas puede ser algunas veces imposible. Las diferencias filosóficas y teóricas de esta corriente trascienden las suposiciones matemáticas y pueden encontrarse en Sunkel (1995)[11], entre muchos otros.

Los estructuralistas predican la no independencia del banco central pues, pues no solo ven en la política monetaria un motor de crecimiento keynesiano sino también un instrumento para la redistribución del ingreso. Esto se debe a que no conciben la demanda como una sola, sino como compuesta por grupos heterogéneos. Villareal[12] (2016) muestra que la política monetaria afecta de forma desigual a los diferentes sectores y hogares en México, el banco central europeo[13] (2018) lo muestra igualmente en la zona euro. Cabe recalcar que nos referimos a razonamientos estrictamente macroeconómicos, pues no olvidemos que la economía está sometida a intereses políticos miopes que hacen del Banco Central no independiente un arma de doble filo.

En lo que respecta al comercio internacional, la teoría ortodoxa clásica de Ricardo predica que cada país tiene que especializarse la producción de las cosas en las que es más eficiente, para luego poderlas intercambiar al mínimo precio. Los heterodoxos critican que la aplicación de esta ha causado que Latinoamérica se especialice en proveer al mundo de recursos naturales, haciendo con que la tasa de cambio varíe en función de esos recursos y vuelva poco competitivos a los productos manufacturados internamente pues estos se encarecerían artificialmente, independientemente de la productividad del resto de la economía, volviéndonos cada vez más dependientes de esos recursos. Es decir, la excesiva importancia de un sector disminuiría la competitividad internacional de los otros. Luego, la región exportaría una pequeña variedad de productos primarios mientras mantendría importaciones de productos industriales altamente diversificados, convirtiéndonos en un continente proclive a tener crisis de la balanza comercial y dependientes de condiciones externas como el precio de los recursos.

Sin ánimos de absolver positiva o negativamente a ningún gobierno, pero es conocimiento popular que la etapa de gran crecimiento de Argentina, cuando parecían ser la próxima potencia del mundo, fue tras la segunda guerra mundial cuando fue el granero del mundo. De igual forma, los años de crecimiento económico entre 2006 y 2014 en el continente se deben al auge de los recursos naturales, en 2006, el 93,8% de las exportaciones venezolanas eran productos primarios[14]. De la misma forma la crisis y posterior dolarización de 1999 en Ecuador habrá tenido que ver con el barril de petróleo a 6 dólares. En pocas palabras, según esta teoría, nuestro mismo papel en la economía mundial nos vuelve dependientes de esta misma. La diversificación de la producción tendría en ese marco que ser una prioridad para América Latina. No es ninguna coincidencia que los brasileros ya se encasillen ellos mismo como “la eterna promesa”. Los días de vacas gordas siempre prometen un futuro mejor, pero cuando se depende de los recursos naturales las vacas flacas siempre llegan y a pesar de saber de su ABSOLUTAMENTE INEXORABLE llegada, no nos preparamos.

El ejemplo de mayor éxito que se configura dentro del marco de la teoría estructuralista es el de los 4 tigres asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong) entres los 60s y los 90s, los cuales llegaron a ser potencias mundiales justamente partiendo de la idea que lo que es bueno para el actor racional individual no es forzosamente lo mejor para la economía entera, de esta forma el estado invirtió en industrias subóptimas, en las que ningún actor racional invertiría, para recoger los frutos de la diversificación de industrias en el largo plazo. Corea especialmente, además de invertir en su mayor recurso, SU GENTE, incluyó en su plan de gobierno la inversión la industria manufacturera durante los años 60’, luego en la industria pesada en los 70’, para finalmente diversificar hacia la tecnología de punta en los 80’[15].

Algunos macroeconomistas ya se interesaron en los fundamentos microeconómicos de la macroeconomía, la crítica de Lucas, la cual le valió el premio nobel en 1995, era que los modelos econométricos no tenían validez pues no tomaban en cuenta que, frente a la modificación de una política, subsecuentemente seguía la modificación del comportamiento de los agentes. Es decir, las expectativas de las personas cambian según las políticas del gobierno y su credibilidad (basada en los anuncios pasados de este). Yo también estoy sorprendido que se considere un descubrimiento de premio nobel que la gente tiene reacciones ante las políticas.

Extendiendo por ejemplo este marco al nivel de precios, tenemos el modelo de hiperinflación de Cagan[16], donde aun con un proceso monetario estable, pueden llegar episodios de hiperinflación si los agentes tienen poca credibilidad en las políticas del estado. Al desconfiar en los anuncios del banco central, pues todos recordamos las mentiras que sufrimos día por medio, los agentes se adelantan a la inflación de la política monetaria subiendo los propios precios, aun cuando la impresión de moneda que anticipan no llega a existir. Es decir, la imaginación colectiva nos hace entrar en un espiral inflacionario. 

Imagínense entonces lo mismo con manejo imprudente de la política monetaria. Las dolarizaciones de hecho (Argentina, Venezuela) y de derecho (Ecuador, El Salvador) alrededor del continente son en gran parte el resultado de la falta de confianza en nuestros gobiernos. Por eso, imponer un cepo es un arma de doble filo, impide la salida de dólares, pero empeora la confianza de la gente, además de dar nacimiento a un mercado negro. La pregunta es en este punto de tanta polarización en que Argentina depende tanto de su gobierno como de su gente, ¿Qué podría recuperar la confianza del consumidor?

Como ven, mientras los pensamientos y sentimientos de las personas comunes como usted y yo tienen un impacto enorme en el funcionamiento de la economía, todas estas teorías reposan en suposiciones incomprobables, pues todas llegan a ser verdad en su tiempo y lugar adecuado. Por eso también, no existe tal cosa como dos economías idénticas, pues dentro de todas las similitudes que tenemos los humanos, también somos producto del ambiente, y por tanto toda sociedad funciona diferente.

Básicamente, la economía es como las empanadas en Latinoamérica. De la misma forma que para llamarte empanada debes tener una forma similar a la de un cuarto de pelota de rugby, la economía tiene una estructura determinada que permite insertarte dentro del ecosistema global (balanza de pagos, deuda externa, etc.) sin embargo, los ingredientes del relleno y la masa (geografía, instituciones e idiosincrasia) son propios a cada país.  Así también, el derecho local supone estar sometido al derecho internacional, la diferencia es que estos son el acuerdo escrito de los diferentes países, el ecosistema mundial no se lo escoge exactamente, es el resultado de las interacciones de los agentes de todos los países, los cuales tienen características e intereses divergentes.

Cómo verán, ninguna de las corrientes macroeconómicas realmente se preocupa de la definición dada al comienzo, pues analizan los mercados como una simple suma en la que todos son iguales en vez de como entidades a las que se puede juzgar individualmente. Por eso, me remito a desconfiar de las diferentes corrientes debido a la PARADOJA DEL ECONOMISTA: si todos los humanos se comportan como agente racionales e individualistas, los economistas también, por tanto, las teorías se presentan a su conveniencia. No será coincidencia que el auge Geográfico de cada una de estas corrientes sea donde más convendría la aplicación de las políticas subyacentes.

Así, los primeros economistas occidentales fueron filósofos, que luego fueron reinterpretados según cierta idiosincrasia, luego esa idiosincrasia quiso imponerse como verdad mundial, aun así, desde muy temprano muchos economistas Latinoamericanos cayeron en cuenta de la inaplicabilidad universal de esta ciencia[17], pues cada empanada debe adaptarse al paladar de su gente. Este humilde articulo no fue más que una pequeña introducción a la ciencia más relevante (para el público general) y menos generalizable de la economía, sin embargo, importante para entender como de una forma u otra todo en la economía se interconecta, y pequeños detalles se convierten en bolas de nieve.

En efecto, en el periférico evitaremos las discusiones macro fiscales y nos centraremos en los mercados y sus interacciones. Consideraremos el comportamiento de las organizaciones bajo el acercamiento matemático (explicado con palabras) de maximización del beneficio de la organización industrial clásica, consideraremos que las organizaciones, incluyendo las organizaciones sociales, se mueven como grupos, sin embargo aceptaremos un aporte de la escuela austriaca para el funcionamiento de esos grupos, pues las acciones de cada grupo serán la suma de movimientos individuales que se realizan según las motivaciones que genera la estructura misma de los grupos u organizaciones. Así, por ejemplo, las personas forman sindicatos, cuyas acciones se ven determinadas por los intereses y capacidades divergentes dentro del mismo sindicato. No es necesario la formación de un ente grupal para actuar como tal, las personas pueden comportarse como grupo por sus intereses homogéneos o alineados; en democracia lo llaman: la dictadura de las mayorías.

Nos hundiremos en lo más profundo de las raíces microeconómicas que forman nuestro porvenir macroeconómico. Veremos así la necesidad de adaptar nuestras políticas a las necesidades de cada mercado y de cada país, pues no existe una formula única para el fracaso ni para el éxito. Finalmente, resaltaremos que, para poder aplicar cualquier política macroeconómica, se debe haber puesto los incentivos individuales en su lugar, pues si no, esas políticas solo podrán ser aplicadas por algún ser humano (político) desprovisto de interés propio que pone su trabajo a merced de la sociedad. La teoría económica supone tal cosa inexistente.

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[1] El nombre de “ley” parece apropiado, pues estas cambian entre países, y se infringen constantemente.

[2] Poole, William. 1994. Keep the M in monetary policy. Jobs & Capital 3 (Winter): 2-5. Milken Institute for Job & Capital Formation.

[3] Ellen Frankel Paul, 2004, “HAYEK ON MONOPOLY AND ANTITRUST IN THE CRUCIBLE OF UNITED STATES V. MICROSOFT”, New York Journal of Law and Liberty

[4] Krugman, Paul, 1998 “The accidental theorist: and other dispatches from the dismal science”

[5] Ffrench-Davis, Ricardo, “Reformas Económicas en Chile, 1973-2017”, p.274-275, Taurus

[6] Vogel, Robert C. 1974. The dynamics of inflation in Latin America, 1950-1969. American Economic Review 64 (March): 102-14.

[7] KEYNES, J. M. (1919). The economic consequences of the peace. London, Macmillan & Co., Limited.

[8] El libro de Vincent Bevins, 2020, “The Jakarta Method”, se extiende sobre este tema con un enfoque más histórico que económico.

[9] En un próximo artículo sobre el dilema del prisionero ejemplificaremos el enlace del comportamiento individual con el colectivo

[10] http://bostonreview.net/class-inequality/nicola-miller-how-latin-america-reimagined-classical-economics#.X86jEtonsn4.linkedin

[11] O. Sunkel, 1995“Un enfoque neoestructuralista de la reforma económica, la crisis social y la viabilidad democrática en América Latina”, Partidos y clase política en América Latina en los 90, C. Perelli, S. Picado y D. Zovatto (eds.), San José, IIDH/CAPEL.

[12] Villarreal, Francisco G., 2016. “Monetary policy and inequality under household heterogeneity and incomplete markets,” MPRA Paper 82780

[13] Ampudia, Miguel & Georgarakos, Dimitris & Slacalek, Jiri & Tristani, Oreste & Vermeulen, Philip & Violante, Giovanni L., 2018. “Monetary policy and household inequality,” Working Paper Series 2170, European Central Bank.

[14] Ocampo, Jose Antonio, 2008, “El auge económico latinoamericano”, Revista de Ciencia Política

[15] Josep Manel Brañas I Espiñeira, 2002, “El crecimiento económico de corea del sur 1961-1987. Aspectos Sociológicos.” Departamento de Sociología de la UAB

[16] Phillip Cagan, 1956, “The Monetary Dynamics of Hyperinflation”, Studies in the Quantity Theory of Money. Chicago: University of Chicago Press.

[17] http://bostonreview.net/class-inequality/nicola-miller-how-latin-america-reimagined-classical-economics#.X86jEtonsn4.linkedin

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Economista especializado en regulación de la competencia, con conocimientos variados en las diferentes temáticas de la disciplina: economía política, desarrollo, medioambiente, fiscal. Trabajé durante un año en una consultora financiera en Brasil (Fusiones y adquisiciones) y 4 años haciendo consultorías para CEPAL, además de una consultoría sobre salud mental y ambiente laboral en Chile, y otra de 6 meses sobre la historia del desplazamiento forzado en Mozambique para la London Bussiness school.

No solo entiendo los temas en los que me especializo, sino que trazo las diferentes relaciones entre ellos para tener una visión completa del panorama. Junto a eso, manejo bases de datos y softwares como Stata, asegurándome así que la narrativa y la estadística vayan de la mano. Hablo español, inglés, francés y portugués. Soy sociable, persistente, curioso, organizado, trabajo bien en equipo y bajo presión. Usted entrégueme un trabajo y yo seré especialista en el tema, pues siempre estoy dispuesto a aprender y me adapto a cualquier circunstancia, un día me encuentra haciendo presentaciones a altos funcionarios, al siguiente jugando fútbol en la favela.